miércoles, 17 de febrero de 2016

Crítica a la película argentina Fermín


Ficha técnica
Título: Fermín
Fecha de estreno: 24 de abril de 2014 (Argentina)
Directores: Oliver Kolker y Hernán Findling
Guión: Oliver Kolker
Duración: 109 min
Productores: Oliver Kolker, Hernán Findling y Oren Dobronsky
Reparto: Héctor Alterio, Gastón Pauls, Antonella Costa, Emilio Disi, Luciano Cáceres, Rodrigo Pedreira, Dalma Maradona, Luis Ziembrowsky.
Director de Fotografía: Claudio Beiza
Dirección de Arte: Sandra Urcovich
Música: Lisandro Adrover

Fermín es una de las ficciones vinculadas con el mundo tanguero más actuales.
Según describe Ezequiel Boetti[1], “el film está centrado en Fermín Turdera (Héctor Alterio), un milonguero de la vieja guardia cuya ancianidad lo encuentra empastillado hasta la médula en un neuropsiquiátrico público. La situación cambia con la llegada del doctor Kaufman (Gastón Pauls), quien no sólo descubrirá que el vocabulario del paciente está compuesto únicamente por frases de distintos tangos, sino que le arrastrará el ala a su nieta y única visita, la también tanguera Eva (Antonella Costa). Dos razones más que suficientes para que comience una investigación sobre el ritmo rioplatense.”
La cantidad de temas que se abordan me hace pensar en Assassination tango, película de Robert Duvall, en la que también hay referencias a la dictadura, mientras se hace un recorrido por las milongas porteñas. Y surge la pregunta: ¿por qué es tan difícil para los realizadores de un film atravesado por el tango profundizar en él sin necesidad de dar cuenta de tantos temas y tan complejos de la historia argentina? Como espectadora, quedé mareada entre tanto hospital de salud mental, referencias a la dictadura y a los desaparecidos, milongas y prácticas urbanas, la historia de Fermín en los años 40 y su presente, la infancia del médico, la historia de amor entre la nieta y el psiquiatra, etc.
Por esta razón, voy a centrarme en este disparador: ¿qué espacio simbólico ocupa el tango danza en esta película? En este sentido, creo que es pertinente la frase de Tarkovsky: “Como el artista es quien recoge en mayor plenitud su época y su mundo, se convierte en la voz de quienes no están en condiciones de reflejar y de expresar su relación con la realidad. En este sentido, el artista es realmente la voz del pueblo. Y por eso también está llamado a servir a su talento y a su pueblo.”[2]
Por un lado, el tango danza se plantea como un espacio de competencia entre parejas profesionales, y también cobra mucho protagonismo el vínculo entre el violento Faustino y su compañera de baile y novia Eva.
Considero que es positivo plantear la complejidad entre los miembros de una pareja de tango ya que, en muchos casos –por no decir todos-, se trata de una relación problemática, pero en esta historia está demasiado exacerbada la agresividad de él, casi caricaturesco.
Las características de Faustino son las siguientes:
·         maltrata a su pareja verbal y físicamente;
·         es infiel;
·         es cobarde, ya que decide no realizar la exhibición de baile porque justo antes se había presentado Chicho Frúmboli y se sentía intimidado;
·         siempre se muestra irritable;
·         es posesivo y cosifica a su pareja, ya que cuando el personaje de Gastón Pauls la abraza mucho a Eva, él dice: “Ésta es mía”.
Creo que hubiera sido mucho más interesante matizar a este personaje y no caracterizarlo como “el más malo de los malos”, para así presentar una relación más humana, más compleja. Por ejemplo, en una milonga, Faustino invita al médico a una exhibición en la que se va a presentar junto a Eva, y él dice: “Si querés ver bailar buen tango, el mes que viene hago una exhibición”. “Ah, sí, hacemos” corrige Eva. “Bueno, hacemos” expresa él. Hay tensiones propias de cada pareja de baile. Hasta no hace tanto, cuando se presentaba una pareja de tango, sólo se nombraba al hombre. Si bien eso ha cambiado muchísimo, creo que es positivo que se reflejen tensiones propias de cada pareja profesional como la cuestión de los egos.
En este sentido, creo que es muy interesante The tango lesson, el film de Sally Potter, en el que existe una relación de poder entre los miembros de la pareja (Pablo logra ejercer cierto dominio sobre Sally), pero está mucho mejor lograda esa trama.
Por otra parte, quiero rescatar algunas escenas que considero muy acertadas, que en general no se cuentan ni en documentales ni en ficciones tangueras:
·         Eva cambiándose con un vestuario impactante y maquillándose para audicionar, en un decadente baño de un hospital mental, con la incomodidad que eso implica. Ese contraste es muy real, ya que muchas veces las bailarinas debemos estar impecables y ponen a nuestra disposición un depósito oscuro y sucio para que nos vistamos.
·         La milonga como el mundo al revés y como lugar de pertenencia, ya que el psiquiatra se encuentra de casualidad con un paciente (representado por Carlos Copello), y advierte que en la milonga él es un seductor, en contraste con la imagen en el marco de un tratamiento de salud mental. Se trata de invertir los roles.
·         Emilio Disy es impecable en su rol de milonguero experimentado en el pasado (“Cienpiés”). La casa de este personaje no podría ser más perfecta, ya que muchas veces ambientan los espacios tangueros actuales cual conventillos.
·         Bailar tango también está asociado a la ternura, ya que el tango que bailan al final abuelo y nieta es delicioso.



[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-32008-2014-04-24.html
[2] Tarkovsky, Andrei: Esculpir en el tiempo. Reflexiones sobre el arte, la estética y la poética del cine. Berlín, 1988.

martes, 15 de noviembre de 2011

"No bailo tango con desconocidos". Johana Copes, docente de tango salón


En EL TANGAUTA de este mes, noviembre 2011, aparece Johana Copes en la tapa. Dice ella en la entrevista: "Y bailo mucho: me junto a practicar con mis amigos y colegas. No voy a la milonga porque no me gusta bailar con un extraño, no me simpatiza bailar con el que me invita." Teniendo en cuenta que ella es docente de tango salón, me puse a pensar sobre el rol tan fundamental del tango, que tiene que ver con vincular a las personas, con la integración social. Lo curioso es que ella está organizando un festival llamado "Bailemos tango". Debería agregarse un subtítulo "pero sólo entre colegas y amigos".
En un momento histórico fundamental que estamos viviendo, donde realmente es crucial promover masivamente el abrazo que nos propone el tango, me choca leer esa frase por parte de una "representante" del género.
Hoy le apuesto a todas las movidas que nos invitan a relacionarnos, desprejuiciarnos, sorprendernos de un compañero desconocido, que después de una tanda, ya no es tan "extraño".
Sí, afortunadamente, a mí sí me "simpatiza" bailar con quien me invita.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Qué onda con los que condenan al lunfardo actual? Reflexiones sobre El lunfardo callejero, obra de Marcelo Oliveri, editada en el 2005.


Cayó en mis manos el libro de uno de los pocos investigadores sobre el lunfardo actual, Marcelo Oliveri, y oh sorpresa, me encontré con frases como ésta: “Analizando el lenguaje o el ‘lunfardo’ callejero son pocas las palabras que tienen una etimología o un origen definido. La mayor parte de esas expresiones hasta en algunos casos resultan groseras y caen en los lugares más bajos y comunes. Pertenecen al mundo marginal y promiscuo.”
Lo primero que percibo es que el autor no puede evitar emitir juicios de valor sobre este fenómeno del habla. ¿Por qué afirma que la mayor parte del lunfardo actual pertenece a la marginalidad si podemos escuchar expresiones como “estar sacado”, “hasta las manos”, “merca”, “birra”, de manera extendida en muchos sectores de la sociedad?
Cada vez que pienso en el lunfardo, pienso en la irrefrenable creatividad y ocurrencia de los hablantes.
Prosigue Oliveri: “Conjuntos como Viejas Locas, Intoxicados, 2 Minutos, La Renga, Almafuerte, Los Piojos, Los Gardelitos, Sumo y hasta el mismísimo Charly García incluyen en sus letras estos términos que los jóvenes sin darse cuenta incorporan a su empobrecido vocabulario”.
¿Para qué hablar de “empobrecido vocabulario”? ¿Por qué no mejor, en lugar de juzgar, reflexionamos sobre el fenómeno y su carácter colectivo?
Continuando con el tono reaccionario, Oliveri remata: “Hoy por hoy nos guste o no, así se está hablando en la calle y así entran estas palabras a nuestros hogares. La televisión e Internet son los principales maestros que están educando a nuestros jóvenes. Antes un chico que se la pasaba jugando en la calle y era travieso le decían los adultos como insulto que eran hijos de la calle. Hoy antes de ser hijos de la calle son hijos de la televisión e Internet.”
Él plantea una actitud muy pasiva del hablante, como si escucháramos “flashear” en televisión y lo repitiéramos, y así con otros términos. Los hablantes reinventamos, redefinimos, modificamos los sentidos. El viejo esquema de emisor activo y receptor pasivo ya se superó hace tiempo.
Teniendo en cuenta que el autor es un académico de número de la Academia Porteña del Lunfardo, me pregunto sobre el curso de las investigaciones actuales, y, honestamente, le agradezco a Oliveri porque esta lectura me alerta sobre la necesidad de otras miradas, no condenatorias sino reflexivas, por parte  de personas que nos comunicamos más allá de la lista de términos que nos propone la Real Academia.

martes, 11 de octubre de 2011

CANTA EL CORAZÓN RESENTIDO DE HUGO “PECHE” ESTÉVEZ

Y yo…
que siempre fui de escupir el asado al patrón
les canto un tango
y muevo mis pies como me dicta el corazón
y no la radio
ni una multinacional
ni la televisión
ni la puta madre que los parió
les canto un tango.

Porque soy el resentido
soy la historia prohibida.
    (fragmento de “El resentido”, de Hugo “Peche” Estévez)

Desde el miércoles pasado, 5 de octubre,  vienen lloviendo noticias sobre la muerte de Steve Jobs. Sólo 4 días antes, el sábado 1, fallecía Hugo “Peche” Estévez, cantante y letrista de la Buenos Aires Negro. Unos poquitos artículos que apenas circularon difundieron la noticia. Y mientras millones de personas se lamentan por la desaparición del creador del I Phone que les cambió la vida, yo aprovecho para detenerme en este personaje de verdades incómodas, Peche.
Cansada de que la mayoría de gente me diga que el tango en general nunca se ha comprometido ni política ni socialmente, inmediatamente tarareo historias como la de “Romina”, un travesti reina del carnaval murguero, con la dosis exacta de angustia y ternura:
“En la cama ella no quiere espejos,
prefiere soñar”
Y “Tango loco”, que viene a revolear cachetadas que necesitamos recibir:
“Largá el charol y el peluquín,
Sacate el lengue que hace calor”

Alguien lo tenía que decir, le incomode a quien le incomode la saliva en el asado.

jueves, 6 de octubre de 2011

CAPÍTULO TERCERO: EL CORAZÓN CULPABLE con “ARACA, CORAZÓN”, de Alberto Vacarezza y Enrique Delfino, canta Julio Sosa

El tipo le habla a su corazón. No, mejor dicho, le chamuya a su corazón, que es mucho más poderoso. Le pide que se calle. Pero la pregunta es ¿Qué se calle qué? Nunca se deja en evidencia qué es lo que está diciéndole su corazón. Lo que sí sabemos es que el corazón se hace el loco, genial imagen, bien teatral, propio de un autor de sainete como Vacarezza.
Vamos a analizar la historia: ni bien este punga deja la cárcel (a la que había caído por culpa de ella), la mata y vuelve a la prisión. Es decir, qué le importa la cárcel si su libertad en realidad es tener a ella a su lado. Y el único alivio que le queda es cantar este tango, desde la celda.
Es una obra del ’27. No hay antecedentes de diálogo entre corazón y protagonista. ¡Qué bueno que existan los visionarios!

SEGUNDA ENTREGA de la SEMANA CARDIOLÓGICA TANGUERA: “NO QUIERO OTRO”

Pasen y vean: un laberinto con corazones multicolores, vudúes, aplastados, en sombras, que rocían perfume, que se esfuman. 

Hoy:
“NO QUIERO OTRO”, de Horacio Ferrer y Ástor Piazzolla, canta Amelita Baltar
¿Existe un ejemplo más perfecto de íntima relación entre alguien y su corazón? Complicidad, contradicciones, la fatalidad de la despedida. La idea del corazón como un ente independiente de uno (“Tuvo luchas misteriosas/ que jamás habló conmigo”), y al mismo tiempo la imposibilidad de reemplazar ese espacio vacío.
El poeta le da voz a su propio corazón; la única palabra que pronuncia es “chau”, tan simple y fatal como “chau”, y una vez más, la genialidad de Ferrer de no haber elegido “adiós”, por ejemplo. Creo que siempre encuentra ese punto exacto de no forzar el lenguaje y aportar del más profundo contenido filosófico.
El poeta escribe su propio discurso fúnebre, y resalta el compromiso que exige la existencia:
“que he vivido solamente,
cada vez que le hice caso”
Creo que el corazón no está planteado como sinónimo de sentimientos vs la cabeza como representante de lo racional. Pareciera que es un complejo de intuición, decisiones, humores. Y la falta de diplomacia y el hecho de ser incorrecto políticamente lo humaniza.
“Mal con dios y con el diablo
se me queda al fin de cuentas;
pero queda, así lo creo,
mano a mano con el hombre.”
Horacio Ferrer siempre va un paso más allá, trasciende las representaciones convencionales del corazón y habla de arterias, electrocardiogramas, venas. Lo hace visualizable, real, le da voz y libertad de decisión.
Pero por sobre todas las cosas, el corazón desea: “Que el quería dedicarse/ por entero a ser asfalto”. Y es el deseo y es la calle lo que posibilita otros futuros. 

martes, 4 de octubre de 2011

DESAFÍO DE LA SEMANA: CARDIOLOGÍA TANGUERA

Voy a proponer día a día, durante una semana, tangos delirantes acerca del corazón: muuuuuuuy lejos del romanticismo barato, más cerca de una vidriera estrafalaria de historias que se cuentan al oído.


EL LUNFARDO Y LA TERNURA: “ESTE CUORE”, de Julián Centeya
Daniel Melingo interpreta magistralmente esta joya de Julián Centeya.
El tipo reniega de su cuore, pero al mismo tiempo su tono es de una ternura tal que queda claro que no hay otro corazón en el universo que le calce mejor que el suyo.
Cuando dice “No me sirve siquiera como un pucho”, -en apariencia un reproche-, en realidad provoca alivio saber que su corazón no es tan perfecto, que puede ser miserable. En la medida que exista esa posibilidad, vivir resulta un poco menos pesado.
En definitiva, el valor está en la diferencia: se habla de ESTE cuore, y no de cualquiera. Éste que me tocó a mí, “el bagayo que ligué en la repartija”, y que me hace sentir como siento porque “se regala de gil para el consuelo”.
Nada es tan grave como pareciera, sino no diría que “Dios estaba de apoliyo” cuando le dieron ese cuore a él; es decir, cuando se hace presente el humor (característica constitutiva del tango) todo toma otro sentido, relativizando cualquier suposición de culebrón venezolano.
En general, el lunfardo se asocia al tipo reo, frío. Yo creo que el lunfardo y la ternura guardan un profundo vínculo implícito. Y si no, escuchen de nuevo este tema.